El Madrid vuelve a desesperar al Bernabéu
La visita del Betis al Santiago Bernabéu sirvió para confirmar el penoso estado en el que se encuentra sumergido el Real Madrid a pesar de su engañosa victoria en Anoeta. El conjunto blanco navega a la deriva en esta Liga y cada partido que juega en el Santiago Bernabéu se convierte en un suplicio. Hace quince días la afición del Real Madrid despidió a los suyos con una sonora bronca tras perder contra el Levante y ante el Betis volvió a sacar los pañuelos cuando Muñiz Fernández pitó el final del partido. Este equipo no funciona para desesperación del Bernabéu juegue quien juegue en el once del Real Madrid.
Aunque parezca increíble, el Real Madrid comenzó jugando al fútbol. Imprimió velocidad a su fútbol y movió el balón con criterio gracias al buen hacer de Guti porque Gago no apareció en los cuarenta y cinco minutos que estuvo sobre el campo. El Real Madrid llegó con una facilidad inusitada al área del Betis durante los primeros minutos pero echó mucho en falta a otro delantero acompañando a Van Nistelrooy en punta de ataque. Cuando tus mejores ocasiones llegan por mediación de un defensa es que algo no funciona. Sergio Ramos fue el delantero más peligroso del Real Madrid en la primera parte. Un disparo del sevillano dentro del área estuvo muy cerca de convertirse en el primer gol del partido si no hubiera sido por la gran intervención de Doblas.
El Betis, muy bien plantado en el terreno de juego, fue de menos a más. Los de Luis Fernández comenzaron muy blandos en defensa, especialmente Fernando Vega que dejó solo ante Doblas a Van Nistelrooy al poco de comenzar el partido tras un fallo clamoroso. Además, los andaluces pudieron quedarse con un hombre menos si el colegiado hubiera visto un codazo de Juande a Robinho que mereció la tarjeta roja. Sin embargo, el Rea Madrid se fue diluyendo con el paso de los minutos y permitió al Betis sacudirse el dominio inicial del conjunto blanco e inclusó gozar de una clara oportunidad para desnivelar el empate a cero. Una contra conducida por Fernando que acabó en un mano a mano de Pancrate con Casillas, que el francés no supo aprovechar.
Robinho, el centro de las iras
Tras el paso por los vestuarios, el Betis se hizo con el dominio del balón gracias a la entrada de Rivera por Capi. Capello también movió el banquillo pero sus cambios no sólo no funcionaron sino que empeoraron las cosas. Sentó a Gago y sacó a Raúl, que emuló al argentino y también pasó desapercibido durante cuarenta y cinco minutos. A falta de fútbol y ante la patética imagen ofrecida por el Real Madrid, el Bernabéu se dedicó a pagar los platos rotos con Robinho y Emerson. Cada vez que entraban en juego, una sonora pitada se apoderaba del feudo blanco.
Mientras, el Betis se dedicaba a desperdiciar oportunidades que le hubieran permitido llevarse la victoria si sus jugadores no hubieran estado tan desacertados de cara al gol. En menos de ocho minutos, los de Luis Fernández tuvieron cuatro ocasiones clarísimas. Primero, Nano estrelló un balón en el palo a la salida de un córner. Acto seguido, Casillas salvó un mano a mano con Robert tras un disparo de Rivera desde la frontal. Y para terminar, Pancrate cruzó el balón excesivamente cuando estaba completamente solo ante Iker.
Antes de este festival de ocasiones desperdiciadas, Van Nistelrooy no supo definir un centro de Beckham desde la derecha y su disparo con el interior acabó en el larguero de Doblas. Nada funcionó en el Real Madrid. La desesperación del conjunto blanco se vio reflejada en la última acción del partido. Beckham reclamó un penalti inexistente y al ver que Muñiz Fernández no señalaba nada, le pegó por detrás una tarascada de cuidado a Isidoro que le valió la tarjeta roja directa en el tiempo de descuento. Un gesto de impotencia de un equipo de media tabla como es hoy por hoy el Real Madrid.
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Fuente | Marca.

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